Cuando en los 80′ comenzaron a realizarse los primeros estudios en la UCLA para identificar cómo se alteraban los hábitos de compra en personas que atraviesan un momento importante de sus vidas – como graduarse, conseguir un empleo, separarse de una novia o tener un hijo – nadie, ni siquiera el estadístico Andrew Pole, hubiera pensado que 30 años después esta clase de inteligencia comercial podría ser tema de discusión en el despacho gubernamental de la Casa Blanca.

Sucede que hace unas semanas, el gobierno de EEUU junto a las principales asociaciones de marketing y empresas de tecnología de la industria, aseguraron a los medios de comunicación que ya están encaminadas las iniciativas hacia la implementación definitiva de Do Not Track, una tecnología desarrollada por la elite IT de ese país con el fin de resguardar la información privada de los consumidores.

El antecedente más cercano a esta propuesta se denomina “navegación privada” (o “navegación de incógnito”) una opción que desde hace muy poco tiempo incorporan todos los browser modernos. Sin embargo, Do Not Track va más allá del asunto: esta tecnología ofrece la posibilidad de bloquear las cookies de seguimiento que suelen ser utilizadas para mostrar al usuario anuncios personalizados y elaborar estadísticas.

Técnicamente, se trata de un encabezado HTTP el cual se activa a través de las preferencias de algunos navegadores para i