Si te preguntas por qué el área de marketing está  convencida de que el correo electrónico es efectivo, la explicación es simple: funciona. El email marketing sigue siendo una manera primordial para adquirir clientes y fidelizarlos. Se estima que la velocidad de apertura de los e-mails es menor a la de las redes sociales y que el valor promedio de pedidos para compras por este canal es 17% superior. A grandes rasgos, es la premisa que plantea la prestigiosa encuesta iConsumer de la firma McKinsey que analizaremos en este post.

No buscamos incentivar a que los marketineros “bombardeen” a los clientes con mails. Por el contrario, instamos a “cuidar” los envíos y a saber cuán importante son para una buena estrategia digital. La encuesta de McKinsey reportó que los emails pueden alcanzar un 40% más de exposición que los mensajes de Facebook, ya que el 91% de los consumidores (en este caso de Estados Unidos, donde se realizó la encuesta) revisa su casilla todos los días.

iConsumer hace hincapié en la exposición. “El correo electrónico es todavía una manera significativamente más efectiva para adquirir clientes”, resume la encuesta. Los indicadores no buscan desestimar el papel de los nuevos canales en el escenario del consumo. Entre 2008 y 2012, se reportó una disminución del uso del correo electrónico que ascendió al 20%. La caída se explica con el tiempo dedicado por los usuarios a redes sociales, mensajería instantánea y aplicaciones móviles, entre otras.

Las inversiones en los nuevos canales son absolutamente necesarias. Sin embargo, los marketineros no deben apresurarse al cambiar partidas de presupuestos, ya que la bandeja de entrada aún tiene potencia. Para aprovecharla mejor, recordamos tres puntos a tener en cuenta: