Por Fernando Peydro, Presidente de AMDIA

Realmente lleva varios días procesar la cantidad de estímulos que nuestra cabecita recibe en 3 o 4 jornadas de 8 o 10 horas seguidas de conferencias, exhibiciones de piezas y conversaciones de pasillo. Encima predominantemente en una lengua que no es la materna, o sea, consumiendo el doble de batería.

Yo aprendí que el gran beneficio de asistir a un Cannes, a una DMA Conference, al Foro de AMDIA o cualquier evento de este tipo viene por dos lados:

a- Es una inyección de motivación. Se siente el golpe en la venas como el primer cigarrillo del día (se acuerdan cuando fumábamos?). Volvés y te dan ganas de dar vuelta el mundo, subir la vara de todo lo que hacés profesionalmente, estás convencido que se puede aspirar a más (a pesar de la diaria, la economía argentina, etc.). Esto es MUY bueno y de por sí justifica el precio pagado. El único problema es que no es compartible, te lo puedo contar pero no se contagia de esa manera.

b– Lo que aprendiste, lo que te llamó la atención y lo que se te disparó dentro de la cabeza (que en su mayoría ya se venía cocinando adentro y necesitaba un disparador para hacer el click). Esto sí es compartible y es el sentido de escribir esta nota.

A continuación les voy a ir contando o describiendo lo que para mí son las ideas centrales que parecen venir con fuerza. Tal vez ninguna sea totalmente novedosa, valgan entonces al menos como recopilación.

¿Dónde quedó “the line”? Se acuerdan del Above y del Below the Line? Bueno, desapareció la línea y resulta que casi todo es directo e interactivo, qué paradójico no? ( disculpen pero no me lo podía guardar…)

La