Por Gorka Garmendia (especial para AMDIA) Un elemento del mailing más importante de lo que parece.

Aparte de contener la carta, el folleto y el cupón respuesta, el único fin del sobre es que lo abran.

De hecho, en cuanto ha cumplido su misión acaba siempre roto y arrugado en la papelera, independientemente de si el mailing funcionó o no.

Pero si no se abre, todas las horas y todo el dinero dedicado a redactar la carta, a elegir fotos, a diseñar folletos, a imprimirlo todo, habrán sido inútiles.

El sobre es más importante de lo que parece. Dejarlo para el final y hacerlo con prisas no es una buena idea. Bill Jayme, considerado el mejor redactor de mailings de la historia, solía dedicar la mitad del tiempo de una campaña a esta humilde pieza.

Unos pocos números refuerzan esta idea: imaginemos que el 5% de los clientes que abren tus mailings acaban comprando. Por una regla de tres, si consigues dar con un sobre que se abra el doble de veces tu respuesta podría pasar a ser del 5% al 10% de forma automática.

Y ten claro que tienes un amplio margen de mejora porque la mayoría de los sobres no se abren. Te sorprendería saber el porcentaje. Hay quien dice que puede llegar al 95%…

¡Este envío es importante!

Si en algo somos rápidos es en clasificar el correo.

El tiempo que tarda el ascensor en subir unos pocos pisos es suficiente para tenerlo clasificado en dos montones: el importante y el no importante.