newsletter

Hace dos o tres años, todos los sitios web estaban haciendo lo posible para que los lectores les dieran un “me gusta” en Facebook. Hoy en día, gran parte de esa atención se desplazó hacia la obtención de un suscriptor mas al newsletter. Basta con mirar la primer hoja del formulario de suscripción de Mashable, The Verge y TechCrunch. Upworthy se arriesga y pone un formulario de suscripción enorme luego del primer párrafo de cada historia.

Pero, entonces ¿por qué todo este esfuerzo para que los lectores se suscriban a un medio que supuestamente está en su última etapa? Y ¿por qué los lectores, están dispuestos a recibir más correos electrónicos de los que ya reciben?

En primer lugar, el email le da a los editores más control. Joanna McNeil sugirió que los newsletters les dan a los escritores una mayor sensación de intimidad con sus lectores que las redes sociales, mientras que Rebecca Greenfield explicó que la desaparición de Google Reader pudo haber sido un factor determinante para el regreso al email. Ambos son parte de algo más grande: el envío de correo electrónico ofrece a los editores una sensación de mayor control sobre cómo llegan a su público.

Facebook está enviando menos tráfico debido a los últimos ajustes en su algoritmo y a la gran cantidad de cosas que compiten por atención en el feed. Twitter no está filtrando contenido pero muchos temen que eso se modifique en cuestión de tiempo. Sin mencionar otros problemas que podrían aparecer en cada plataforma, como ser expulsado por violar los términos y condiciones, o que el sitio web se rediseñe totalmente y su trabajo pase a ser discutible. O, como sucedió con Google Reader, que desaparezca.

Como mencionamos anteriormente, el correo electrónico le brinda a los editores un poco más de control. Es verdad que el newsletter puede terminar en la carpeta de spam o caer en la trampa de las nuevas etiquetas inteligentes de Google y eso afectará la manera en la que verán su