Si hablamos de publicidad móvil son pocas las empresas que incluyen a los servicios de mensajería instantánea o Multimedia Messaging Service (MMS) en el mix. Muchas de ellas hasta desconfían de la viabilidad de estos recursos en la estrategia de marketing. ¿Pero habría qué darles o no una chance?

La consultora CTIA demostró que los consumidores enviaron más de 74 mil millones de mensajes MMS en 2012, cifra que se elevó al caer el número de minutos de conversación y mensajes de texto. No es la única cifra alentadora, un reciente informe de Frost & Sullivan detalló que existe una tasa de apertura del 98% para este tipo de mensajes. Entonces, ¿por qué algunas empresas aún dudan de las posibilidades del MMS?

Algunas de las objeciones que plantean los marketineros son la “dificultad” de trackear las tasas de apertura de este tipo de mensajes; la falta de seguimiento que permite en comparación con una URL; la posibilidad de enfrentarse a una incompatibilidad de los dispositivos móviles con la campaña que prepara la marca; la “complejidad” que supone el acceso a los números de teléfono personales y el “opt in” del consumidor, entre las principales. Todas ellas son dudas a a atender. Sin embargo, si se utiliza bien puede ser una herramienta eficaz y de mayor calidad.

Siempre es bueno hablar de casos de éxito para ejemplificar. Starbucks demostró que es una de las compañías que dio un paso inicial para utilizar este tipo de mensajería y así “sorprender” a sus clientes. En una innovadora propuesta, la cadena de cafeterías demostró que sabe conseguir lo que quiere: mayor compromiso.

¿Cómo lo hizo esta marca? Apeló a u