Las grandes compañías de tecnología se enfrentan a un nuevo desafío: introducirse en la industria mobile, con estrategias rentables y al mismo tiempo, amigables con los usuarios. Los dispositivos fijos ya están perdiendo terreno frente a los móviles: este año se vendieron en todo el mundo 152,3 millones de smartphones mientras que las cifras mundiales de ventas de computadoras aún son positivas pero cada vez crecen menos, especialmente para los productos de fabricantes estadounidenses.

Steve Jobs pronosticó en el 2010 que la venta de computadoras y laptops dejaría de ser el gran negocio de los gigantes de la tecnología, y el presente parece darle la razón: Hewlett-Packard (HP) anunció recientemente que se centrará en la fabricación de software dejando de lado la producción de PCs, mientras que  IBM, responsable de la popularización de las computadoras personales en los años 80 y 90, vendió su división de hardware a Lenovo hace ya un tiempo.

Sin duda, Apple, la empresa fundada por Jobs, es una de las líderes en mobile: el último año obtuvo  beneficios por 41.733 millones de dólares, vendiendo sólo en el último trimestre 26,9 millones de unidades de iPhones y 14 millones de iPads.

Otra pionera, Google, a pesar de tener éxito en la imposición del sistema operativo Android, se enfrenta con problemas en el terreno de la publicidad móvil: a pesar de que se ha incrementado notablemente, aun no alcanza los márgenes esperados. Como si esto fuera poco, los reguladores europeos advirtieron a Google que la recopilación de datos que realiza -con el objetivo de brindar publicidad personalizada- viola los derechos de privacidad de los usuarios.