Es sabido que periódicamente Facebook modifica sus políticas de privacidad y sus algoritmos. El problema es que cada vez que lo hace, este universo compuesto por 1000 millones de usuarios se convulsiona.

Por un lado los usuarios particulares cuestionan la protección y privacidad de sus datos personales, y por otro, las empresas que publicitan sus marcas en la red, corren contra reloj para ponerse al tanto de los cambios y adaptarse para sacarles provecho.

Los últimos vientos de cambio en Facebook ya tienen a la comunidad de Internet atenta: recientemente la compañía envió un e-mail a sus usuarios comunicando que planea suspender el derecho de los mismos a elegir la política de privacidad y permitir que se comparta información en todos sus servicios.

Frente a estas nuevas decisiones el Congreso de Estados Unidos, los diferentes grupos que defienden el derecho a la privacidad en Internet y las autoridades de protección de datos en Europa, ya pidieron a Facebook que reconsidere estas propuestas. Para lidiar con esta creciente oposición, la compañía  publicó un apartado en su página de privacidad que permite a los usuarios enviar preguntas para que los cambios les sean explicados.

Otro fuerte cuestionamiento a la red creada por Mark Zuckerberg proviene de la