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Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que para hablar por teléfono había que esperar a que tu hermana lo deje de usar … en ese mismo recuerdo podemos escuchar el ruido del acceso a internet en voz alta. Es claro que hay cosas que han cambiando. Hoy en día, los mundos online y offline se están mezclando, pero todavía se puede sentir la presencia de ambos. Tenemos que recordar contraseñas, tenemos lugares sin conectividad, y todavía tenemos que añadir planes de datos para nuestros teléfonos.

Cuando la tecnología realmente haya llegado, se convertirá en imperceptible, como el oxígeno o la electricidad. Es este el contexto que mejor describe el Internet de las cosas. En ese mundo, habrá sensores por todas partes, y reinará el intercambio de datos permanente. Muchas cosas cambiarán, como por ejemplo el rol que juega la publicidad si por ejemplo la misma heladera es la encargada de comprar los productos.

Los datos hasta ahora privados

El primer cambio que surge tiene que ver con los datos. Si estamos usando relojes y ropa inteligente, los latidos del corazón, el estado de ánimo, la ubicación, los niveles de estrés, los calendarios y la actividad de búsqueda estará siendo grabada, compartida y analizada.

Con la llegada de Internet de las cosas comenzaremos a interactuar con una gran variedad de nuevas pantallas que podrían transmitir mensajes personales a los usuarios. Ya podemos verlas en los nuevos modelos de autos, pero pronto las veremos en las lavadoras inteligentes, sobre la mesada de la cocina y en las heladeras. En este futuro, quizás los espejos inteligentes serán capaces de decirnos el tiempo para el día y nuestros relojes se pondrán rojos cuando estemos llegando tarde. Será en ese momento en el que la publicidad se convertirá en la clave para tomar decisiones, a partir de algoritmos que ofrecen sugerencias.

Publicidad Flow

Las agencias de publicidad hasta el momento se ha centrado en los canales y en los clientes, cuando en realidad, lo que más importa es el público. Esto cambiará pronto. En el futuro, los avisos serán más personales, y facilitarán el acceso a los productos. Las llamadas a la acción van a cambiar  y la arquitectura misma de la p