Algunos datos, a menudo escondidos en la avalancha de información producida por las redes sociales, ofrecen a las empresas una herramienta valiosa para mantenerse a la vanguardia. Esto es lo que sostienen Martin Harrysson, Estelle Métayer y Hugo Sarrazin en un muy buen artículo publicado recientemente por McKinsey.

De acuerdo con los autores, este tipo de señales pueden ayudar a que las empresas averigüen qué quieren los clientes y las nuevas tendencias de la industria antes que la competencia. Sin embargo, dada la naturaleza “líquida” de los mismos, a menudo es útil que los líderes de alto rango se involucren activamente con las nuevas fuentes que dan lugar a estos datos.

Un ejemplo podría ser el caso de una agencia de publicidad que estaba investigando para uno de sus clientes una oportunidad para un emprendimiento relacionado con el cuidado de niños. La agencia descubrió un servicio de contenidos que le permitía a los usuarios crear y compartir periódicos personalizados. Madres y padres tenían conversaciones sobre sus experiencias y preocupaciones y a su vez, compartían artículos vinculados a esos temas.

Fue así como los analistas utilizaron pistas semánticas para seguir cientos de conversaciones en estos sitios. El ejercicio produjo una gran cantidad de información relevante acerca los niveles específicos de servicio que los padres buscaban, los precios que estaban dispuestos a pagar, las opciones vigentes y las personas en varias comunidades que podrían convertirse en embajadores del nuevo servicio. 

Esto no fue un ejercicio de pro