La impresión 3D es una tecnología que permite crear objetos tridimensionales mediante la superposición de capas sucesivas de material -como plástico, metal o ¡chocolate!-. Y aunque el término “impresora” provoca un poco de confusión lo cierto es que los dispositivos encargados de crear piezas con volúmenes presentan oportunidades interesantes  para los marketineros. En este post, te damos algunas claves.

Más allá de los usos médicos e industriales que se le está dando a la impresión 3D, las marcas ya comenzaron a ver a la innovación como un proceso de personalización de productos y campañas. Tal es el caso de la marca Converse, que ofreció a sus consumidores diseñar su “zapatilla ideal” y obtenerla en menos de una hora; o Nokia, que permitió a los usuarios de Lumia 820 y 520 personalizar sus propio packaging y accesorios del smartphone.

En una reciente entrevista, el director europeo de marketing digital de Nokia, Thomas Messett, explica los alcances de esta tecnología para el marketing: “La impresión  tiene el potencial de ofrecer el próximo salto en la vida social para las marcas. Se encuentra en la cresta de la ola en este momento, pero hay sólo un pequeño número de personas que poseen o tienen acceso a una impresora (de este tipo)”.

Desde juguetes y hardware, hasta joyas y prendas de vestir, el