El engagement es tal vez la palabra más popular referida a la medición de los resultados de la gestión de las redes sociales. Si bien la traducción de este término sería “compromiso”, en términos de social media marketing este término se refiere a la interacción de la comunidad de seguidores y cibernautas con los contenidos y publicaciones que realiza una marca en cada una de las redes sociales donde participa. Es decir, se trata de un concepto clave, que puede medirse de diversas maneras, para conocer el nivel de participación de los seguidores de una marca con su propuesta de contenidos en las redes sociales.

Un concepto interesante, que tiene una correlación positiva con el engagement es el de capital social. Pues en definitiva, lo que las marcas están construyendo a partir del compromiso que brindan los cibernautas con sus publicaciones en las redes sociales es valor de marca. Y el capital social podría ser una forma de monetizar y plasmar el aporte que las redes sociales brindan al negocio, medido como la relación entre el engagement, el volumen de interacciones y las conversiones con la imagen de marca y las ventas.

El engagement está íntimamente relacionado con la relevancia de los contenidos. A mayor relevancia, mejor engagement. En las mejores prácticas de social media marketing, las marcas se están transformando en generadoras de contenidos relevantes, que son necesarios para mantener viva a su comunidad de seguidores, como si se tratara de un nuevo capital intangible que forma parte del valor de una marca. En el Manual de Marketing Directo e Interactivo publicado por amdia en 2011, Alejandro di Paola mencionó: “Una marca es mucho más que lo que la publicidad dice de ella. Es, en realidad, un conjunto de percepciones, pero sobre todo, un conjunto de experiencias que le ocurren a la gente en su vida cotidiana” (di Paola, 2011). Hoy dentro de ese conjunto de experie