En un contexto en el que la omnicanalidad se presenta como la clave del éxito en las comunicaciones de cualquier empresa, a veces resulta complejo determinar el lugar ideal de cada canal dentro de nuestra estrategia. En el caso del email marketing, es común encontrarlo en un segundo o tercer puesto frente a herramientas como las redes sociales. Sin embargo, definitivamente no es esta la mejor forma de sinergizar los canales.

Existe un preconcepto bastante asentado que indica que la difusión a través de Social Media es esencial para las comunicaciones de cualquier organización, por su gran alcance y viralidad. Si bien es cierto que la presencia en redes es un “must” y no puede ser dejado a un lado, los resultados del email marketing tampoco deben ser subestimados. Ha quedado comprobado que el email marketing como herramienta de comunicación, permite la obtención de un retorno de la inversión a niveles en los cuales pocos canales son comparables.

El objetivo ideal de cualquier estrategia de comunicación, es poder integrar todos los canales, otorgándole a cada uno un rol específico y logrando que se complementen en lugar de que se repliquen. De esta forma la empresa planteará una interacción diferente según el contexto de exposición, planeando un contenido diferente para cada caso y optimizando e individualizando el vínculo con cada uno de sus clientes.

Sin ir más lejos, desde hace tiempo, las plataformas de email marketing han contemplado estos aspectos, con la finalidad de realizar integraciones con las diversas redes sociales. Los diversos procesos de integración, han comenzado por la inserción de formularios de contacto en redes que vuelcan en forma directa la información recabada en las plataformas de email marketing, hasta posteos automáticos en perfiles de newsletters enviados y numerosos desarrollos para la obtención de perfiles de usuarios que crucen la totalidad de l