El correo directo es una parte integral de cualquier programa maduro de marketing. Una herramienta estratégica para una comunicación efectiva que permita reforzar el vínculo entre las empresas y sus clientes a través de un contacto personalizado y físico. 

Este tipo de marketing directo presenta varios beneficios. Al ser personal, permite dirigirse a los clientes por su nombre y hablarles de manera directa e individual. La marca se hace cercana al usuario y es más fácil que perciba, por ejemplo, que un producto responde a sus necesidades.

Además, se apoya en una premisa fundamental: es tangible. El cliente tendrá en su poder un objeto físico con el cual podrá relacionar su marca o empresa. De esta manera, con un mensaje adecuado, puede hablarle al consumidor de temas relevantes y generar un lazo emotivo distinto.

Esta herramienta permite segmentar la base de datos y focalizar los esfuerzos. Se puede hacer llegar distintos tipos de mensajes a diferentes grupos de personas, lo cual permite saber quiénes de su base de datos son más receptivos. 

La pieza postal permite flexibilidad en su diseño. No se debe limitar sólo a una carta ya que las nuevas tecnologías de impresión permiten jugar con el medio para hacer el mensaje mucho más atractivo. Por último, es una estrategia medible: esta herramienta permite cuantificar su retorno de inversión (ROI).

Entonces, ¿cuáles son las claves de un buen uso del correo postal para el marketing directo?

-Esmero en el