Con los avances tecnológicos, el correo electrónico se transformó en una de las herramientas fundamentales que utilizan las compañías para intentar llegar a los consumidores. Una de las formas utilizadas frecuentemente es el email marketing. Pero, todo no es tan bueno como parece. Lo bueno y lo malo del correo electrónico, según un artículo de Kara Trivunovic, es que la interacción se puede rastrear. Podemos ver quien abrió un mensaje, cuándo lo abrieron, si clickearon o no y cuándo lo hicieron, a qué otro sitio fueron después y todo el camino que realizaron hasta llegar a la compra o al abandono de la misma. Pero con tantos datos y análisis, ¿estaremos perdiendo el verdadero propósito del email marketing?

Muchas veces, las empresas determinan el éxito de una campaña de email marketing evaluando solamente las tasas de interacción (Engagement Rates). Después de todo, si los destinatarios abren el mail o clickean en el link, ¿no se logró el objetivo? Para ser honestos, no. A menos que el único objetivo sea conseguir simplemente mantener la atención sobre la marca.

Mientras las métricas de interacción son grandes indicadores de éxito del email marketing, comprender cómo los consumidores se involucran más allá del correo electrónico, también es útil para poder definir los contenidos de las comunicaciones a futuro. Además, rastrear cómo estas métricas generan una tendencia a largo plazo, puede ayudar a identificar potenciales altas y bajas en los ciclos de interacción con el cliente. Sin embargo, el análisis de estas tendencias es sólo el comienzo para poder comprender los factores que impulsan el éxito del email marketing.

Muchas compañías, valoran el éxito o no de su campaña de email marketing basados en los ingresos atribuidos a d