Este año es el año en donde los bots comenzaron a importarle a todo el mundo. Facebook habla de bots en su plataforma como así también Slack y Telegram , las cuales ya llevan varios meses implementándolos.

Estos no son un nuevo fetiche tecnológico, ya que muchos de ellos llevan funcionando bastante tiempo. Lo que sí es nuevo es su implementación en nuestra vida cotidiana, su ‘humanización’ y su integración con las aplicaciones.

Según  Wikipedia, un bot es un programa informático que simula el comportamiento humano, pudiendo hacer muchas tareas: desde hacer ciberataques hasta crear cuentas de correo o conversar con seres humanos. De hecho, los bots de los que voy  a hablar ahora pertenecen a esta última categoría, la de los chat bots.

Los chat bots son aquellos que imitan una conversación de chat. Gracias al uso de la inteligencia artificial y el ‘machine learning’, logran entender y aprender el lenguaje natural escrito de los humanos.

Es decir, nosotros como usuarios no tenemos que aprender códigos o comandos especiales para poder ‘dar órdenes’ a estos bots. Simplemente debemos hablarles –escribirles– como si fueran otra persona.
Es algo así como la diferencia entre: ‘pide comida el 15 de Junio a las 09:30 p.m.’ y ‘Gaby, me podrás pedir una pizza rellena en la pizzería  Il Balo para que llegue a las 09:00 de la noche’.

Nota de color: En Silicon Valley están necesitando escritores, guionistas y poetas para que les den ese “touch”  humano a los bots.

Desde hace un tiempo, ciertas aplicaciones de mensajería comenzaron a incorporar bots. Ejemplo: Telegram, que los ofrece para diferentes propósitos. Uno de los más conocidos es @ImageBot. Al agregarlo, como si fuera un contacto más, podrás darle palabras clave para que te busque una imagen rápidamente. Este es útil si necesitas enviar una imagen de algo en una conversación, y quieres ahorrarte el proceso de ir a Google, buscar la imagen y descargarla o copiar su link para poderla compartir.

Existen otros bots como @HotOrBot, que funciona como una especie