Los consumidores no quieren que las compañías usen los datos que recaban sobre su estado emocional para venderles cosas

Las emociones son un poderoso activo y esa es una de las grandes lecciones que han tenido que aprender los marketeros en los últimos años. Las emociones se han colado en prácticamente todo lo que hacen, ya que su retorno es muy elevado. En un mercado en el que los consumidores están sobrecargados de mensajes de marca y en el que el hartazgo es cada vez mayor, haciendo que destacar por encima del ruido sea más complicado que nunca