Por Nicolás Falcioni, editor en Movilion

Escondida entre las toneladas de comentarios que generó la presentación del Samsung Galaxy S5 -una de las novedades más esperadas del MWC -, está la llama de lo que podría convertirse en el futuro de los pagos móviles: como el iPhone 5S, el Galaxy S5 incluye un escanner de huellas digitales integrado al botón de inicio, en la parte frontal del aparato.

Lo más evidente de ese scanner es un tema de seguridad de los datos contenidos en el dispositivo, pero detrás de ello, asociado a la identidad del usuario, pueden estar las bases del millonario negocio de las billeteras móviles. Al menos para los modelos llamados del norte, que buscan extender al móvil los servicios financieros ya existentes.

La idea de Apple es que el usuario pueda gestionar el proceso de compra completo, desde la elección del producto hasta el pago en sí, directamente desde su teléfono. En vez de deslizar su tarjeta de crédito, el pago irá a través de su cuenta de iTunes. El scanner del iPhone se encarga de verificar la identidad.

Pese a su fama de control vertical obsesivo, el futuro de Apple está cada vez más en los productos no-Apple motorizados por su fabulosa infraestructura de comercio electrónico. Según estimaciones, las ventas extra de cosas no-Apple, realizadas a través de productos Apple (iTunes, iBooks, App Store), podrían aumentar un 19%, hasta alcanzar unos 4.400 millones de dólares en el último trimestre de este año.

Mientras los fanáticos de Apple se maravillan con los planes para el iWatch