Desde hace no muchos años que el ad blocking se ha ido transformando en una de las mayores pesadillas de agencias publicitarias, sitios web y marcas. Y cada día este temor crece más y más. ¿A qué se debe este miedo? ¿Es infundado? Para responder a estas preguntas primero tenemos que entender qué es el ad blocking y cómo funciona.

Una herramienta de ad blocking consiste usualmente en una extensión para navegador de Internet instalada por el usuario final, que permite bloquear todos los servidores de publicidad digital registrados. La base de datos que determina cuales servidores son bloqueados es actualizada por una activa comunidad online. Estas extensiones suelen ser efectivas para todo tipo de aviso publicitario (flash, iframe, script, etc.) y en cualquier tipo de formato (banner, sidebar, etc.). Resultan ser entonces una efectiva herramienta utilizada por usuarios que desean bloquear publicidad online, sea de manera total o parcial.

Si bien ya desde 2009 se puede detectar la presencia de los ad blockers, es a partir de 2013 que empezaron a afianzarse como una fuerte tendencia en el mundo digital transformándose en un fenómeno global. Según un estudio elaborado por Adobe en Agosto de 2015, el crecimiento exponencial en el uso de extensiones de ad blocking en los últimos años ha llevado a que a la fecha, más de 220 millones de usuarios utilicen este tipo de herramientas, con una expectativa de crecimiento de los mismos del 40% anual.

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